Dos rocas

Hay dos grandes rocas en el Mar del Norte,
negras, terribles y afiladas.
allí grabaron las olas un poema
que escribí anoche, mientras no dormía.
Fue escrito en el agua de tus ojos con palabras invisibles
susurradas por el revoltijo caótico de las tripas del cangrejo,
mientras las pinzas trazaban designios extraños,
como hechizos de cordura,
con el cristal bruto de mis pensamientos.
Mientos, miento, ¿miento?
Pienso…
en versos invisibles, más opacos que transparentes.
Aparentes y apareces:
La música de una lluvia de números ordenados
hace charcos con arcanos y puertas celestiales.
No pienses que no te escucho,
que no sigo la línea dorada que trazan tus argumentos
en algún rincón perdido del Cosmos,
es sólo que, mientras,
yo sólo pienso en follarte.
Arte…
Algunos creen que las inscripciones de las piedras
duran más que los versos del mar.
Yo sólo sé que hay dos rocas frías,
negras y afiladas.
Y que las olas llevan una carga extraña
de tripas de cangrejo bajo la espuma.

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La fiesta de la primavera (De héroes y hombres, cap. 5)

barda primavera

La fiesta de la primavera es uno de los acontecimientos más importantes del año y, sin duda, el más esperado por las jóvenes de Nasar. Llegan viajeros de toda el reino, nobles, comerciantes y sacerdotisas de los diferentes puntos del archipiélago; e incluso de fuera, de muy lejos. Comerciantes de Urakos, de Tamusia, de Ambón, hasta utlanos de Emotnoch y exóticos emisarios de piel oscura de Aghasu. También suele venir algún príncipe del sur con la intención de tomar como esposa una noble sacerdotisa de Kara cuyo matrimonio glorifique su casa o, en el mejor de los casos, una princesa de Nassar. Sigue leyendo

El oráculo de Salacia (De héroes y hombres, cap. 4)

Sibila de Salacia

Bajo el peso de la pesada coraza de bronce, empapado en sudor, el príncipe Átibar maldice entre dientes el fatigoso ascenso y contempla algo decepcionado las desgastadas estatuas que franquean la pequeña puerta. El recuerdo había dibujado en su memoria un templo mucho más grande e imponente, pero lo cierto es que cuando lo visitó por última vez no era más que un niño, y la experiencia allí dentro fue lo bastante traumática como para magnificar la imagen de aquel ruinoso edificio. Aun ahora, bajo el calor húmedo que, a pesar de no haber llegado la primavera, asola estos días la ciudad sagrada de Salacia, un escalofrío recorre el cuerpo del príncipe y, por un instante, permanece paralizado frente a la entrada. Las palabras entonces pronunciadas por la sibila no han dejado recuerdo alguno, pero su rostro decrépito, hinchado y viscoso, así como el tacto húmedo, escamoso y frío de sus manos, están marcados como a fuego en su mente. También recuerda el agua helada que le cubría entonces hasta el pecho, y los monstruos de piedra iluminados por la tenue luz de las pequeñas velas flotantes que avivaban demoniacas sombras entre sus formas. Sigue leyendo

Narrativa de mundos épicos imaginarios: La epopeya antigua de los tiempos modernos

Dragón copia

Roberto Cáceres Blanco (Universidad Autónoma de Madrid)

La narrativa de mundos épicos imaginarios es un género moderno tremendamente productivo. Surgido en la primera mitad del siglo XX, ha resistido el paso del tiempo manteniendo rasgos estéticos perfectamente reconocibles. Algunos de los títulos que incluye suponen los primeros pasos o incluso la iniciación en la lectura para varias generaciones de lectores, lo que convierte el género en un fenómeno paradigmático de la cultura moderna y contemporánea. Debido al enorme éxito de algunas de las obras (El Señor de los Anillos, Conan el Bárbaro o Canción de hielo y fuego) es, además, uno de los géneros más influyentes de nuestro tiempo, referente de otras manifestaciones artísticas como el cómic, la ilustración o el cine, y generador de nuevos espacios comunicativos como los juegos de rol. Sigue leyendo

La marca de los dioses (De héroes y hombres, cap. 3)

Templo de Nukú

El poder es una cima inestable, piensa Abuté contemplando el templo sobre su cabeza, erguido entre la nieve y la bruma sobre el esbelto pico consagrado al poderoso Nukú. Incluso para él, para Nukú, soberano de los dioses; la caída es sólo cuestión de tiempo. Un ascenso doloroso y cruel a un trono de miedo y desconfianza, eso es el poder. El apoyo del culto al Dios Mono le ha otorgado a Abuté la Silla de Sakarbik en el consejo de Bolskán pero ―a pesar de sus innegables dotes, de su sangre de dragón, y del poder de su familia―, Abuté es muy joven aún, y el poder es peligroso cuando es demasiado visible a los ojos de los otros. “La vida es una imparable rueda de piedra que baja estruendosamente la gran montaña hasta las ciénagas de Ixú”; Sigue leyendo

Tras la bestia del Rü (De héroes y hombres, cap. 2)

Bestia de Balkar

Hace ya más de dos horas que se adentran en el bosque en busca de alguna señal y el tiempo ha empeorado poco a poco. La nieve no ha dejado de caer y se espesa bajo sus pies obligando a la partida de caza a emplear raquetas para no hundirse hasta las rodillas. La ventisca habrá borrado las huellas de la bestia en el caso de que esta exista realmente. El invierno está resultando especialmente duro para Keno que, aunque era consciente de que alistarse en la tropa del general Aju conllevaría no pocos riesgos y sacrificios, nunca imaginó que vería el rostro del dios de la guerra tan pronto ni tan de cerca. Nunca tuvo un espíritu demasiado belicoso, ni siquiera en exceso valiente, más bien siempre fue un chico precavido, por decirlo suavemente. Pero como segundo hijo de una numerosa familia de campesinos de la belicosa Bolskán su destino estaba sellado al nacer, estaba señalado para la leva del dios Burduk.
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